Mientras el mundo del vídeo como entretenimiento, que depende en gran parte de los ingresos por publicidad, puede verse afectado por la crisis económica y la lentitud de las estadisticas, las empresas que usan el vídeo para promover la marca, la exposición, SEO y la conversión tienen muy poco de qué preocuparse (además de invertir en campañas audiovisuales online de calidad!).
El video branding es atractivo porque puede ser adaptado a las necesidades del cliente y generar variadas formas de interacción con su target, además de que es una forma eficaz de retener la atención del espectador – lo que es más que relevante en una sociedad en que se disputa la atención del público con masivos “inputs” de forma constante.