// estás leyendo...

Arte Contemporaneo

Douglas Gordon y el postcine

Douglas Gordon es un artista escocés y uno de los más sólidos representantes del videoarte contemporáneo, especialmente por sus reflexiones sobre la tecnología, el vídeo y el tiempo. En su trabajo, utiliza imágenes de muy distinta procedencia y las manipula con el fin de llevar al espectador a reflexionar sobre sus propios mecanismos de percepción. En la obra 24 Hour Psycho (1993), originada a partir del clásico de Hitchcock, ralentiza el tiempo de presentación del thriller hasta conseguir una proyección de veinticuatro horas. El nuevo tiempo de presentación contrasta con la vertiginosa sucesión de fotogramas del film original y deja al espectador un mayor margen para la reflexión. En otra de sus obras, Feature film (1999), también inspirada en una obra de Hitchcock, Vértigo (1958), el espectador debe reconstruir el film en su memoria con la sola ayuda de la música de Bernard Herrmann y de los movimientos del director de orquesta que dirige la interpretación de la partitura. Las obras de Gordon son diseñadas para inducir efectos fisiológicos y las instalaciones hacen una invitación a la interacción entre imagen y cuerpo.

Para Gordon, el tiempo del vídeo – caracterizado por la imagen congelada, el slow-motion y la repetición – es la idea del tiempo que se ha dado a su generación, lo que ha generado una relación distinta con el cine: “Con la llegada del VCR, vivemos en una cultura fílmica distinta, una cultura del replay, y una mirada en cámara lenta”[1]

24hour_gordon1

Si por un lado, la industria del cine comercial ha estado utilizando hasta el momento la tecnología digital en favor de la reafirmación de un modelo de cine de entretenimiento narrativo, (¿hiper?)realista y con énfasis en los efectos especiales, por otro se observa como la tecnología digital está sendo adoptada por artistas de distintos campos, continuando una tendencia iniciada por cineastas vanguardistas del siglo XX en cuanto se refiere a la exposición en espacios de arte, y al cuestionamiento del propio medio en que se generan las obras. Al mismo tiempo, lo digital y los nuevos medios generan una serie de fenómenos y nuevos géneros artísticos en los espacios del arte contemporáneo (y en Internet). El dialogo entre formas y medios se puede apreciar desde las primeras practicas paracinemáticas, en que el cine expandido se destaca como movimiento, y la caracteristica convergente del digital fortalece esta tendencia. El termino “postcine” se hace cada vez más plausible, mientras las ubicaciones del vídeo se expanden. 24 Hour Psycho, por ejemplo, corresponde a un tipo de presencia del cine en el arte: el reestreno y la representación, en este caso integral, de la película lleva a la recuperación total de la obra a través de un dispositivo de exposición (y ya no de proyección). De esta forma, arranca el film cinematográfico de su modo de existencia ordinario. La pantalla en la cual se proyecta no es mural, sino que está suspendida en medio de una sala, en que los visitantes pueden desplazarse y verla incluso por distintos angulos o con la imagen invertida. Esta dilatación pone en crisis la idea de la integridad de la obra, la dimensión temporal de la película y la propria “idea de cine”. Ejemplo de cuando el cine y el video arte suscitan la interacción entre percepción humana y tecnología.

24hour_gordon

* Entrevista con Douglas Gordon, por Jean Wainwright, para Art Monthly (December/January 2002-03 No 262, p1-4).

* [1] Mark HANSEN. New Philosophy for New Media. Pág.243.

Comentarios

Comments en “Douglas Gordon y el postcine”

blog comments powered by Disqus