// estás leyendo...

Arte Digital

Cine Expandido y el new media art

El cine avant-garde americano ya contaba con tradición experimental en los años 20, representado por obras de cineastas como Charles Sheeler e Paul Strand, realizadores de Manhatta (1921), pero entre los años 20 y 40 los cineastas aún tenían determinada intención de mantener algunos parámetros del modelo estructurado por Hollywood, mientras que en los 50, 60 y 70, hubo una manifestación común de rechazo a la idea de “cine clásico”. Creían que el cine debería ser imperfecto. Los “hitos” mayores de este modernismo estaban formados por realizadores como Jonas Mekas, Michael Snow, Paul Sharits, Kenneth Anger, pero también por algunos no tan conocidos como Robert Nelson, Gerard Marlanga, Ben Van Meter (entre muchos otros).

Todos estos cineastas compartían una personal y profundamente sentida visión de una nueva y anárquica forma de mirar hacia el film y el vídeo. La cámara más optada era la Bolex, de poco peso, accionada por resorte, que era solida y resistente, portátil y capaz de abrir paso a resultados profesionales cuando estaba en buenas manos. Parecía absolutamente natural hacer un film para sí mismo como audiencia e ignorar tanto a los críticos de cine establecidos como a los canales de distribución normales.

El nuevo cine avant-garde americano surge en la postguerra, cuando nace en el país una revolución artístico-cultural mayor, en la que la mezcla de artes en este punto era más promiscua que ejecutado a partir de un plan. El avant-garde subrayaba la autoría directa y personal, y la respuesta de la audiencia, para desafiar el régimen del cine comercial, de la producción a la recepción.

El Cine Expandido fue una de las tendencias de las artes visuales paracinemáticas desarrolladas en el contexto del cine avant-garde norteamericano, representando especialmente por el crítico y artista Gene Youngblood, que publica en 1970 la obra Expanded Cinema, en el que vincula el Cine a una exploración mucho más amplia y relaciona de forma definitiva todas las formas de lo tecnológico en lo cinemático. Una tesis no muy distinta que llevará a Lev Manovich, en 2002, a afirmar que el lenguaje cinematográfico abrió el camino a la era digital.

El Cine Expandido argumenta sobre la necesidad de neutralizar la linealidad de la narrativa fílmica y su preeminencia visual, saluda la alianza del cine con el vídeo y el ordenador, y predice sobre las posibilidades de las proyecciones holográficas. Para llegar a estos objetivos, se propuso la multiplicación de las pantallas de proyección, el uso de la luz como agente estético, la abolición de las fronteras entre las formas artísticas, la estimulación de la corporeidad de los espectadores y el libre juego con las técnicas cinematográficas.

Como resaltaría más tarde A.L. Rees, la revolución digital y la convergencia de tecnologías ponen en debate no sólo las viejas divisiones entre los medios, sino también la sobrevivencia del arte como una esfera independiente. Esta separación sería una forma determinista de defender la función crítica del arte y de la cultura en sociedades avanzadas y en avance.

Mientras se anuncia una y otra vez la muerte del avant-garde, cineastas y artistas siguen produciendo films, vídeos, obras multimedia o crossmedia, siguiendo una tradición claramente vanguardista aunque nutriendose del “presente”. La tecnología digital y la fusión de medios, formas y formatos impulsa hoy a una nueva forma de avant-garde, que si todavía no está definida, de alguna forma trae consigo la herencia del experimentalismo que se desarrolló con fuerza entre los años 40 y 70 en Estados Unidos y Europa. Se podría incluso afirmar que el papel de los new media artists en este contexto es, por fin, ser una nueva vanguardia.

Comentarios

Comments en “Cine Expandido y el new media art”

blog comments powered by Disqus